Maratón de Boston: Un año después

El Maratón de Boston ejerce una fuerza centrípeta en la región, uniendo a la ciudad y a sus vecinos en una manifestación que celebra tanto la competencia como el orgullo provincial. Esta dinámica es aún más evidente en los hogares, negocios y escuelas que trazan la ruta entre Hopkinton y la plaza Copley. En ningún otro instante es más palpable el sentimentalismo como ahora, un año después de que los bombardeos estremecieran la línea de salida. Utiliza el siguiente mapa para navegar el campo de carrera y explora las historias de las personas que viven y trabajan a lo largo de la ruta. Descubre lo que el maratón significa para ellos y como los atentados impactaron su conexión a la carrera maratonista.

El maratón de Boston afectó a una gran parte de Nueva Inglaterra – se inicia en los barrios residenciales en Hopkinton y Ashland, sube hasta Heartbreak Hill cerca del campus de la universidad de Boston, y culmina en la plaza Copley Square. Las personas que viven y trabajan a lo largo de esa ruta comparten lo que significa el maratón para ellos, y cómo los atentados del año pasado los afectaron. Utilice este mapa para conocer sus historias.

Reportaje por Jon Schuppe y NECN;
Mapa por Alex Tarampi
Please upgrade to a modern browser for full experience (IE9+).

La vida en la línea de salida

Durante 25 años, la casa de Judy Keefe, ubicada cerca de la línea de salida del Maratón de Boston en Hopkinton, era un hervidero de actividad en el día de la carrera: fotógrafos de la agencia noticiosa Associated Press revelando fotografías en el baño de arriba, luminarias locales preparándose para correr en el sótano, amigos y familiares de fiesta en la planta principal. En medio de todo estaba Keefe, una mujer vivaz y optimista que cocinaba toda la comida y no pedía nada a cambio.

Muchos habrían estado agobiados, pero ella disfrutaba la compañía - y acogía a brazos abiertos lo que veía como una especie de deber cívico. "Siempre fue un evento social para mí", dice Keefe, de 69 años de edad.

A medida que fue envejeciendo, y la hora de inicio de la carrera se hizo más temprana, y el tamaño de la multitud explotó, la magia de aquellos primeros años se desvaneció. Sus reuniones se hicieron mucho más apagadas. Tras los atentados del año pasado, ahora a ella le preocupa que alguien "haga algo estúpido" en la línea de salida. Pero sus ojos aún brillan cuando habla de la carrera: el orgullo de su pueblo, recuerdos que se remontan a sus días de escuela secundaria, una vida entrelazada con el Maratón de Boston. Sentimientos que ningún ataque terrorista podría amortiguar.

La casa de Judy Keefe esta cerca de la línea de partida del maratón. En el día de la carrera su casa parecía un hormiguero como siempre lo fue durante 25 años: fotógrafos relevando fotografías en el baño del segundo piso, maratonistas en el sótano preparándose para la carrera, y amigos festejando en el primer piso. Muchas personas se hubieran sentido agobiadas pero ella disfruta la compañía y lo percibe como un deber cívico. “Siempre fue un evento social para mí” dijo Keefe de 69 años de edad.

Coleccionando memorias

Rick Macmillan ha vivido toda su vida en Hopkinton, la mayor parte de ella en una casa en East Main Street, a pasos de la línea de salida del Maratón de Boston. Siendo un niño en la década de 1950, comenzó a cargar un libro de autógrafos forrado en imitación cuero con el que merodeaba entre los corredores de élite, coleccionando firmas. Hoy, ese libro está lleno de nombres de leyendas, incluyendo a Bill Rodgers, Johnny Kelley y Sara Mae Berman.

Macmillan llegó a ser jefe de bombero, y desempeñó un papel clave en los días de preparación de la carrera de la ciudad. En casa, su esposa, Jennifer, fue anfitriona de políticos, organizadores de la carrera y atletas. Ahora está jubilado, y se queda atrás para la fiesta.

A pesar de que estaban a 26 millas de distancia, y no conocían a ninguna de las víctimas, el atentado sacudió a los Macmillans: si sucedió en la línea de meta, también podría haber ocurrido en la línea de salida. Las autoridades les han aconsejado mantener estrecha vigilancia de quienes reciban en su casa. Pero Macmillan, de 67 años, dice todavía sentir el mismo encanto que cuando era niño. "Estoy orgulloso de ser parte de esto", dijo.

Rick Macmillan ha vivido toda su vida en Hopkinton, la mayor parte de ella en una casa sobre Main Street que queda a unos pasos de la línea de partida del maratón. Cuando era niño, en la década de 1950, comenzó a llevar un libro de cuero sintético de autógrafos para coleccionar firmas de los maratonistas mas reconocidos. Hoy el libro está lleno de firmas de leyendas, incluyendo a Bill Rodgers, Johnny Kelley y Sara Mae Berman. Macmillan ahora es el jefe de bomberos, y es un elemento clave para la preparación de la carrera, como anfitrión de los atletas y organizadores en su casa.

Una patriótica tradición

Jane Nelson viene siguiendo el Maratón de Boston desde que era una niña en Framingham, cuando lo más excitante de la carrera era que significaba un día libre de la escuela. Pero pronto se percató de que la Carrera del Día de los Patriotas tenía un significado mucho más profundo: Une a la comunidad y celebra el papel de la región como la cuna de la historia de los Estados Unidos. Es por eso que se viste con un traje rojo, blanco y azul sin falta mientras junto a sus amistades y colegas y amigos anima entusiasmadamente en Silton Glass, ubicado en la ruta del maratón.

"Es muy americano – como una tarta de manzana y el béisbol", dice Nelson, de 64 años. Si alguien en Silton conoce a alguien que participa en la carrera, su nombre se pone en letras grandes en el cartel de Silton Glass, el cual se eleva por encima de Waverly Street.

Y si alguien se pregunta si los bombardeos sofocaron el entusiasmo de la gente, Nelson tiene una respuesta: "Nos golpearon con fuerza, y nos colocaron contra la espada y la pared, pero no van a arruinarnos esto (el maratón).”

Jane Nelson ha visto el maratón de Boston desde que era una niña en Framingham. En esos tiempos, la mejor parte de la carrera era que tenía el día libre de la escuela. Pero pronto reconoció que la carrera del Día del Patriota tenía un significado mucho más profundo: unir a la comunidad y celebrar la relevancia de la región en la historia de EE.UU. Por esa razón, ella siempre se viste de los colores de la bandera mientras celebra con sus colegas y amigos en Silton Glass – un negocio de reparación de carros que se encuentra en la ruta del maratón. “Es muy americano, como un tarta de manzana y el béisbol”, dijo Nelson de 64 años de edad.

Animando a los héroes

El primer recuerdo que tiene Brian Donovan del maratón de Boston es estar parado al lado de la pista cuando tenía tan sólo 4 años de edad para ver a su padre, un hábil corredor, quien lo tomó en sus brazos mientras sus amigos celebraban con gritos y aplausos. A partir de ese momento, Donovan fue seducido, y pasó a participar en varios maratones. Por esta razón, Donovan, de 39 años de edad, y a su esposa creyeron que comprar una casa en la ruta de Natick sería más que adecuado. Él tiene muy presente algo que su padre siempre le dijo, que todo el que termina el maratón es un héroe.

Esto cobra un nuevo sentido este año ya que miles de corredores regresarán para intentar terminar lo que no pudieron acabar el año pasado. A pesar de los persistentes temores de que un nuevo ataque pueda producirse, Donovan planea estar allí, celebrando y motivando al lado de sus familiares y amigos como cualquier otro año, sólo que con más pasión. "Como retar al terrorismo", comentó él.

El primer recuerdo del maratón de Boston para Brian Donovan fue cuando tenía cuatro años y estaba entre el público viendo a su padre correr en el maratón. A partir de ese momento, Donovan se enganchó y empezó a participar también.

La importancia del ritual

¿Alguna vez te has preguntado cómo esos estudiantes de Wellesley College, con todo y sus pancartas, aprenden cada año a formar el "túnel del grito" en la calle Central? Mientras que la tradición se transmite de boca en boca, la multitud también requiere un cierto grado de organización. Este año, esa misma coordinación estará en manos de Molly Tyler, una estudiante de 21 años de edad originaria de Somerville.

Tyler nunca había presenciado el maratón en persona antes de llegar a Wellesley pero no se pudo resistir a su encanto el primer año y ahora está liderando los esfuerzos para ayudar a "retomar el maratón" con una muy entusiasta asistencia. Las solicitudes para los rótulos personalizados se han disparado, muchos de los cuales son de corredores que no pudieron terminar su carrera el año pasado, dijo Tyler.

"Es por eso que queremos que sea aún mejor que antes", dijo ella.

En Wellesley College, la cuna del famoso “Scream Tunel” (Tunel de los Gritos), los estudiantes planean hacer el ritual especialmente entusiasta, tras los atentados. El objetivo es “recuperar el maratón” dijo la organizadora Molly Tyler.

Un nuevo sentido de solidaridad

Kym Havens, de 46 años de edad, es la subdirectora de “Wellesley Books”, una librería que se encuentra cerca del punto medio del recorrido del maratón. Mientras que muchos de los negocios a lo largo de la ruta de la carrera maratonista deciden cerrar el día del evento, “Wellesley Books” permanece abierto - no tanto por aprovechar las ventas, sino para unirse al festejo.

"Esa es una de las razones por las que optamos por permanecer abierto – simplemente porque lo disfrutamos", dijo Havens.

Ella es originaria de Framingham, que también está a lo largo de la ruta, y vivió durante muchos años en California antes de regresar. "Jamás he visto ningún otro lugar con el mismo tipo de orgullo comunitario”, comentó ella.

El año pasado, los corredores seguían avanzando por el centro de Wellesley cuando la noticia del bombardeo interrumpió todo. Pero el ataque en realidad sólo fortaleció el sentimiento de solidaridad cívica.

Por ejemplo: era bastante común escuchar a la gente quejarse sobre las congestiones de tráfico en el día del maratón, pero este año tal sentimiento parece haber enmudecido.

"El bombardeo fue horrible, pero unió más a la gente", dijo Havens.

Kym Havens, de 46 años de edad, es la subgerente de Wellesley Books, una librería que esta por la mitad del recorrido del maratón. Mientras que muchas tiendas a lo largo del maratón cierran durante la carrera, Wellesley Books permanece abierto para unirse a la atmósfera festiva. “Esa es una de las razones para mantener las puertas abiertas – porque nos gusta el ambiente”, dijo Havens.

El espíritu comunitario

Eric Barry, un fotógrafo cuyo estudio se encuentra justo frente a la ruta del maratón en Wellesley, intenta explicar a través de una anécdota lo que significa para él la carrera, recordando un breve encuentro con uno de los corredores el año pasado.

Barry estaba en la acera exclamando gritos de motivación para los participantes con cerveza en mano, cuando un corredor, el cual no hablaba inglés, se le acercó y comenzó a hacerle señas como que si necesitara un trago. Barry prosiguió hacia adentro para traerle agua, pero el corredor agarró su cerveza, tomándose hasta la última gota. Le dio las gracias y siguió su camino.

Esa conexión dejó a Barry con una mayor apreciación del espíritu global y local del maratón. "Va más allá del deporte", dijo Barry, de 40 años de edad.

No mucho tiempo después de ese breve encuentro, ocurrieron los estallidos. La sensación de miedo que les siguió ya ha menguado y ha sido reemplazado por una determinación de experimentar la "sensación de comunidad en todo el mundo” que es el Maratón de Boston, dijo Barry, quien traerá a su familia "aunque sea sólo para decir que no tenemos miedo."

Un breve encuentro con un maratonista extranjero el año pasado hizo que Eric Barry apreciara el sentido de la comunidad internacional que se difunde en el maratón de Boston. Barry dice que los atentados sólo han fortalecido ese espíritu que “va más allá del deporte”.

Únicamente resolución

La estación de bomberos en la esquina de la Washington Street y la Commonwealth Avenue en Newton, es un hito de la ruta del Maratón de Boston. Los bomberos que trabajan ahí gustan decir que el edificio representa un punto de inflexión en la carrera, literal y figurativamente, a medida que los corredores dan vuelta a la esquina y se encuentran en la base de Heartbreak Hill (Colina Rompecorazones).

Pero incluso en los días que no hay carrera, la estación de bomberos es un punto de encuentro y una ruta popular para los corredores en entrenamiento. "Es un marcador, un área de descanso, un lugar para tomar agua, durante todo el año", dijo el teniente Tom López, un líder sindical que se encargó de colgar la bandera con la leyenda "Boston Strong " (Boston Fuerte), que ondea sobre la fachada del edificio desde la semana del bombardeo.

López dijo que ha notado un aumento en el número de corredores que entrenan para el maratón del 2014, batallando contra las condiciones excepcionalmente brutales de invierno. "A pesar de lo frío que ha estado, la gente está ahí todos los días”, dijo.

Esa determinación también caracteriza a las comunidades aledañas, dijo López. "Nadie me ha dicho que no van a ir a la carrera. La gente dice: 'No puedo esperar para estar ahí’. Sólo he escuchado resolución."

La estación de bomberos en la esquina de Washington Street y Commonwealth Avenue en Newton es emblemática en la ruta del maratón. “Es un marcador, un área de descanso, un lugar para obtener agua, durante todo el año”, dijo el teniente Tom López, un líder sindical. López se encargó de colgar la bandera “Boston Strong” en la fachada del edificio desde la semana del atentado. El dijo que ha notado un aumento en el número de atletas que se están entrenando para el maratón de 2014, a pesar de las condiciones poco favorables. "Aunque hace un frío espantoso, la gente sigue ahí todos los días", dijo López. Esa determinación también la tiene la comunidad que rodea el maratón. “Nadie me ha dicho que no van a ir al maratón. La gente dice, ‘Tengo ansías de estar ahí’”.

Regresar a casa en una ciudad cambiada

Rebecca Kagle, de 22 años de edad, creció en una casa ubicada en la calle Beacon en Brookline. Sus recuerdos más antiguos del maratón son de pasar la carrera en la calle, vendiendo limonada para los espectadores. "Por haber sido niños pequeños, lo hicimos bien", dijo.

Cuando Kagle superó la edad de poner el puesto de limonadas, se unió a familiares y amigos en el tejado de la casa, donde se goza de una impecable vista del maratón. Ocasionalmente iba al centro a ver de cerca la línea de meta, pero la perspectiva no era tan buena. Luego dejó la ciudad para ir a la universidad, donde disfrutaba decirle a la gente que vivía en la ruta del maratón. "Se siente orgullo en saber que tanta gente siente una conexión con Boston", dijo.

Kagle estaba en la escuela cuando los terroristas atacaron, por lo que no tiene recuerdos viscerales de ese día. Sin embargo, se relaciona con las personas que dicen que este año desean más que nunca que llegue la carrera. "Definitivamente es única, y crea un sentido de unidad dentro de la ciudad", dijo.

Cuando era niña, Rebecca Kagle vendía limonada adelante de su casa en Brookline durante el maratón. Como adolescente, ella observaba desde el techo. Ella estaba en la universidad cuando ocurrió el atentado, pero ahora a sus 22 años está de regreso. “Se siente una sensación de orgullo que tanta gente siente una conexión con Boston”, dijo Kagle. El dijo que ha notado un aumento en el número de atletas que se están entrenando para el maratón de 2014, a pesar de las condiciones poco favorables. "Aunque hace un frío espantoso, la gente sigue ahí todos los días", dijo López. Esa determinación también la tiene la comunidad que rodea el maratón. “Nadie me ha dicho que no van a ir al maratón. La gente dice, ‘Tengo ansías de estar ahí’”.

Corredora por primera vez

Erinn Fleming siempre dijo que nunca iba a correr un maratón. Eso fue antes de que fuera testigo de primer plano del bombardeo en el maratón. Se encontraba trabajando en el restaurante Forum en Boylston Street, justo a un costado de la línea de meta del maratón de Boston, cuando las bombas estallaron el año pasado. Ahora, con una voluntad de hierro que nació cuando las bombas explotaron tan cerca de ella, Fleming se está preparando para correr en la carrera de este año.

"Sé que había dicho que nunca iba a correr un maratón", dijo. "Y aquí estoy."

Ella sabe que el último tramo, cuando corra frente a Forum y se acerque a la línea de meta, será el más difícil.

"Será emotivo", dijo. "Ahí es cuando voy a recordar el año pasado, y espero que mis amigos en Forum que estarán trabajando, detengan lo que están haciendo para salir a animarme".

Erinn Fleming siempre dijo que nunca iba a correr en un maratón. Eso fue antes de que ella presenciara el atentado en el maratón de Boston cuando estaba trabajando en el restaurante Forum en Boylston Street, que queda justo al lado de la línea de meta. Ahora, con una voluntad de hierro que nació al explotar las bombas tan cerca de ella, Fleming se está preparando para correr en el maratón este año. Ella sabe que la última etapa – cuando corra frente a Forum y se acerque a la línea de meta, será la mas difícil. “Va a ser emociónate”, dijo Fleming. “Ahí es cuando voy a recordar el año pasado, y espero que mis amigos en Forum tomen un momento para salir afuera y animarme”.

Envolviendo a los corredores en amor, esperanza y paz

Durante años, los voluntarios en la Iglesia Old South de Boston se sentaban en una de las habitaciones de la iglesia, cerca de la línea de meta del maratón, y tejían. Hacían chales de oración y se los daban a personas cerca y lejos, desde lugares como Back Bay, Boston hasta Etiopía. Este año, tejen por una razón diferente: están haciendo bufandas para los corredores del maratón, para distribuirlas con una bendición en un servicio de oración un día antes de la carrera. Marilyn Jackson Adams, organizadora del proyecto, está tejiendo para su hijo, que corrió en el maratón del año pasado pero, a causa de los bombardeos, terminó en Kenmore Square, en vez de la calle Boylston. Sin embargo, planea volver a correr en el maratón de este año. "Esto me ayuda a mostrarle a mi hijo lo que siento por él y su valentía", dijo. Los tejedores de la iglesia pidieron ayuda: Se pretende hacer alrededor de 30,000 bufandas, y saben que no pueden hacerlo por sí solos. "Hasta donde sabemos, tenemos a personas tejiendo en 27 estados", dijo la voluntaria Diane Gaucher. "Esto es sólo el principio".

Por años, los voluntarios de la iglesia Old South de Boston se sentaban en las habitaciones de la iglesia, cerca de la línea de meta, para tejer. El grupo hacía chales de oración y los daban a personas en Boston y hasta tan lejos como Etiopía. Este año, están tejiendo por otra razón: harán bufandas para los corredores del maratón y las distribuirán durante un servicio de oración el día antes de la carrera.

  • Home
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
  • 11
Bombardeo en el maratón: cronograma
15 de abril de 2013 2:59 P.M. Cuatro horas después de que empezara la carrera, dos bombas estallan cerca de la línea de meta en el maratón de Boston – a unos 100 metros de distancia entre cada una. Imágenes grabadas por video de vigilancia muestran a dos personas sobre Boylston Street antes de las explosiones que después fueron identificadas como sospechosas. Las detonaciones mataron a tres personas y lesionaron más de 200.
18 de abril de 2013 5:10 P.M. Tres días después de las explosiones, los investigadores divulgan fotografías y videos de los dos sospechosos y piden la ayuda del público para identificarlos.
10:30 P.M. Los dos sospechosos le disparan al oficial de policía, Sean Collier, cuando él los enfrenta en el campus de la universidad Massachusetts Institue of Technology (MIT), informó la policía. Luego el oficial fue declarado muerto.
10:45 P.M. Poco después, los sospechosos roban un automóvil en Cambridge y obligan al conductor a que maneje hasta un cajero automático. Al llegar le piden su tarjeta de banco y la clave. El conductor logra huir sin ser lesionado cuando los sospechosos entran a la tienda para retirar el dinero.
19 de abril de 2013 1:00 A.M. Las autoridades detectan el carro robado en el vecindario de Watertown. Los sospechosos lanzan al menos dos pequeños explosivos del vehículo y comienza una balacera. Uno de ellos, luego identificado como Tamerlan Tsarnaev, de 26 años de edad, es herido de gravedad y es declarado muerto. El segundo sospechoso huye en el carro robado. Un oficial de la policía de tránsito es lesionado.


Las autoridades cierran el transporte público en Boston y piden que todos los residentes permanezcan adentro de sus casas. 5:13 A.M. La policía dice que un sospechoso ha muerto. Publican una nueva foto del sospechoso que está prófugo. 6:35 A.M. Los sospechosos son identificados por las autoridades y por un miembro de la familia. Dzhokhar and Tamerlan Tsarnaev, son hermanos de origen étnico checheno, que crecieron en Daguestán, una república de Rusia.
Las autoridades después informaron que Tamerlan había visitado Daguestán por seis meses en el 2012. 6:44 A.M. Dzhokhar Tsarnaev, de 19 años de edad, es identificado como el sobreviviente. Las autoridades advierten a la comunidad que Tsarnaev todavía es un fugitivo y debe ser considerado armado y peligroso.
9:40 A.M. Anzor Tsarnaev, el padre de los sospechosos, dice que Dzhokhar es un joven que avanzaba con paso firme en la vida. "Mi hijo es un verdadero ángel", dijo Anzor. "Dzhokhar es un estudiante de segundo año de medicina en los EE.UU. Él es un muchacho muy inteligente. Esperábamos que viniera aquí en las vacaciones". 9:51 A.M.Los equipos tácticos patrullan los barrios durante la búsqueda de Dzhokhar Tsarnaev en Watertown, Massachusetts.
11:41 A.M. El tío del sospechoso, Ruslan Tsarni, le envía un mensaje a su sobrino a través de cámaras de periodistas al frente de su casa en Montgomery Village, Md. “Entrégate y pide perdón” a las víctimas.

7:36 P.M. La policía en vehículos blindados y con equipo de táctica entra con prisa a un barrio de Watertown después que se inicia una balacera.

8:10 P.M. El alcalde de Boston Tom Menino le dice al canal WBZ-TV que el sospechoso se refugió en un barco estacionado en el patio de una casa en Watertown. 8:45 P.M. Sangriento y lesionado, Tsarnaev sale del el barco y es capturado por la policía.

22 de abril de 2013 Fiscales federales presentan cargos contra Dzhokhar Tsarnaev por conspirar para usar un arma de destrucción masiva para matar lo cual dicen los fiscales federales que fue su participación en el atentado del maratón de Boston. Las autoridades acusan a Tsarnaev en el cuarto del hospital donde es tratado por heridas de balas.
25 de abril de 2013 Las autoridades dicen que los sospechosos habían pensado viajar a Nueva York para detonar el resto de sus explosivos en Time Square, pero el plan nunca se realizó porque se quedaron sin gasolina y luego se involucraron en un tiroteo con la policía.
25 de abril de 2013 La madre de los dos sospechosos, Zubeidat Tsarnaeva, habla en una conferencia de prensa en Makhachkala, la provincia rusa de Daguestán. Ella insiste en que sus hijos son inocentes. “Es todo mentira e hipocresía”, ella le dijo a la Prensa Asociada (AP, por sus siglas en inglés). “Estoy cansada de todas estas sandeces que inventan de mí y de mis hijos”.
26 de abril de 2013 Tsarnaev es trasladado del hospital a un centro médico de la prisión federal. Los agentes del FBI enfocan su investigación sobre cómo pudieron llevar a cabo el complot mortal y buscan pruebas en un basurero cerca ade la universidad a la que Tsarnaev asistía.

28 de abril de 2013 Las autoridades rusas dicen a los investigadores estadounidenses que grabaron una conversación telefónica en el 2011 entre Tamerlan Tsarnaev y su madre, en la cual hablaban sobre yihad, una fuente le informó a NBC News.

29 de abril de 2013 La abogada Judy Clarke se une al equipo defensivo de Dzhokhar Tsarnaev. Clarke previamente representó a Jared Loughner, quien mató a seis personas e hirió de gravedad a la excongresista Gabrielle Giffords en el 2011; Eric Rudolph quien se declaró culpable del bombardeo en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996; Ted Kaczynski, el “unabomber”, y Zacarias Moussaoui, condenado por conspiración en el 11 de septiembre.
1 de mayo de 2013 Familiares de Tamerlan Tsarnaev reclaman su cuerpo después de que su esposa accede a entregarlo, dijo un tío de éste. Una declaración del FBI dice que Azamat Tazhayakov y Dias Kadyrbayev, ambos de 19 años de edad, estuvieron de acuerdo para deshacerse de la mochila de su amigo Dzhokhar después de darse cuenta a través de los medios que se trataba de uno de los sospechosos. Tazhayakov y Kadyrbayev estan acusados de obstruir la justicia.
Un tercer amigo, Robel Phillipos, también de 19 años de edad, está acusado de hacer declaraciones falsas a los investigadores federales. Según la denuncia, Phillipos le mintió a los investigadores durante sus entrevistas iniciales, dándoles versiones conflictivas de la noche 18 de abril y ocultar que él y sus amigos habían ido al dormitorio universitario de Tsarnaev.
22 de mayo de 2013 Ibragim Todashev, boxeador aficionado y amigo de Tamerlan Tsarnaev, muere al ser baleado por un agente del FBI cuando supuestamente atacó al agente durante una entrevista en la Florida acerca de los bombardeos y sobre el homicidio de tres hombres en Walthem, Mass. ocurridos un 11 de septiembre del 2011.

10 de julio de 2013 En su primera comparecencia ante el tribunal público, Tsarnaev se declara no culpable de 30 cargos.

17 de julio de 2013 La revista Rolling Stone recibe duras críticas por parte de lectores tras publicar una fotografía de Dzhokhar Tsarnaev en su portada. El alcalde Tom Menino critica ferozmente a los editores de la publicación por recompensar a un "terrorista tratándolo como celebridad". Rolling Stone contraataca, citando su "compromiso de toda la vida de dar cobertura seria y reflexiva a las cuestiones políticas y culturales más importantes de nuestro tiempo".

8 de agosto de 2013 Dias Kadyrbayev y Azamat Tazhayakov son acusados por un jurado federal de cargos de conspiración para obstruir la justicia.

2 de noviembre de 2013 Después de ganar la Serie Mundial de béisbol, los Medias Rojas homenajean a las víctimas del bombardeo al cruzar la línea de meta del maratón en su desfile de celebración. El jugador Jonny Gomes coloca el trofeo de la Serie Mundial en la línea de meta, cubierto con una camiseta del equipo con las palabras "Boston Strong 617" en la espalda.

30 de enero de 2014 El Fiscal General Eric H. Holder Jr. autoriza a fiscales federales a pedir la pena de muerte para Tsarnaev. "Tras considerar los hechos pertinentes, las disposiciones aplicables y las alegaciones formuladas por el abogado de la parte demandada, he determinado que Estados Unidos buscará la pena de muerte en este asunto", dijo en un comunicado. "La naturaleza de la conducta en cuestión y el daño resultante obligan a esta decisión".